Balance de un año continuista i personalista

Opinió
Antoni Garcia, portaveu de Veïns per Rubí. Foto: Arxiu
Antoni Garcia, portaveu de Veïns per Rubí. Foto: Arxiu

Hace un año que se inició el mandato, y es un buen momento para valorar, ya con cierta perspectiva, el rumbo que sigue el mismo. Política personalista y populista: nuestra alcaldesa se ha convertido en un producto de marketing, al estilo del mejor Bustos en sus años dorados. Se está rozando lo admisible como ético en la campaña “Alcaldia als Barris”, utilizando de forma personalista fondos públicos para promocionar la imagen de la primera edil.

Asimismo, los procesos de participación ciudadana durante el primer año de mandato se han orientado exclusivamente a dicha campaña, evitando e incluso vetando algunas propuestas de algún grupo municipal en el sentido de potenciar la participación. Se sigue obviando el Reglamento de Participación Ciudadana.

Incumplimiento de acuerdos del Pleno: en este último año se han aprobado diferentes acuerdos por parte del Pleno municipal, con el apoyo del partido socialista que, sin embargo, no se han desarrollado. Por ejemplo, facilitar el acceso a la información pública por parte del Ayuntamiento, emisiones en directo en vídeo y grabación de plenos municipales de forma íntegra, seguimiento del grado de cumplimiento de acuerdos publicado en la web municipal, proceso de estabilización de la plantilla municipal, etc. Se traduce en política de muchas palabras y pocos hechos.

Falta de modelo de ciudad: es un problema muy grave que un gobierno sustentado en un partido político, el PSC, que lleva 13 años gobernando Rubí, no tenga un modelo integral de ciudad. Se ha gestionado el día a día el último año a golpe de proyectos aprobados el mandato anterior (Proyectos de Inversión Financieramente Sostenibles), y a golpe de improvisación: la ampliación de la Illa de Vianants o el acuerdo de adquisición con cargas del Casino sin un proyecto definido de futuro y sin conocer el coste de una rehabilitación integral del mismo, que puede ser ruinoso. Si no hay una dirección política consistente, la ciudad seguirá tendiendo a la mediocridad.

Plan de mantenimiento y movilidad: una ciudad con una población de setenta y cinco mil habitantes no puede seguir sin un plan de mantenimiento de espacios urbanos meticuloso, adaptando los recursos materiales y humanos a las necesidades reales del municipio, optimizando dichos recursos. Por otro lado, es vergonzoso que en el año 2016 no dispongamos de un plan integral de movilidad que tenga en cuenta la situación real del municipio en cuanto a población, transporte público y privado, y la ordenación del territorio que permita la pacificación de los diferentes usos del espacio público. Cuando planificas la reurbanización de una calle, tienes que tener en cuenta las consecuencias que supone en cuanto a disponibilidad de aparcamiento, necesidades comerciales, etc. Sin planificación la ciudad seguirá evolucionando de forma caótica.

Inversión ordinaria insuficiente: tener una inversión ordinaria de sólo un 2,5 % del presupuesto nos sitúa en la cola de la comarca, donde municipios similares en población al nuestro, sitúan su inversión real entre un 7 y un 10 % del presupuesto. Esta situación nos lleva, por ejemplo, a que en el presupuesto aprobado en 2016 por el Pleno, con nuestro voto en contra, no haya un solo céntimo de inversión ordinaria en mejora de polígonos. Sólo de forma improvisada, en base a superávits de ejercicios anteriores y subvenciones de otras administraciones, se intenta reparar en parte el mal hacer del gobierno y su dirección política.

Por otro lado, seguimos con muchos problemas históricos de la ciudad que siguen sin resolverse. Por ello, más pronto que tarde, debe llegar el momento en el que, desde un proyecto estrictamente municipalista, iniciemos el cambio de rumbo que nuestra ciudad necesita. Los que vivimos en Rubí y tenemos hijos que están creciendo en esta ciudad, merecemos algo mucho mejor.