En defensa de la libertad de información

Recientemente varias formaciones políticas de nuestra Ciudad (ERC, AUP, CDC e ICV) han mostrado su preocupación por unas decisiones del equipo de gobierno (PSC) en materia de comunicación. Parece ser que quieren hacer, o han hecho ya, trasladar a varios periodistas de Radio Rubí al gabinete de comunicación del Ayuntamiento.
Según E.R.C. el actual equipo de gobierno no tiene un proyecto definido para el medio de titularidad pública como es Radio Rubí. El Consejo Asesor de Medios Audiovisuales, en el último año, prácticamente no se ha reunido y se han producido algunas dimisiones en su seno.
Por otra parte la AUP abunda en el tema y añade que el equipo de gobierno prefiere la propaganda institucional y el control de la información por parte del gabinete de prensa a la libertad de información y el contraste de dicha información.
CDC e ICV tienen opiniones similares a las anteriores. ICV pide que se restituyan las plazas perdidas por Radio Rubí, así como que el cargo Director/a de la emisora (que sorprendentemente está vacante) vuelva a ser ocupado por un profesional, y, que, lógicamente sea alguien que ya esté en la casa. Puro sentido común.
Quien esto suscribe, como ciudadano rubinense, no puede evitar el sentir una seria preocupación sobre la posibilidad de que desde al propio ayuntamiento se pueda cercenar la libertad informativa. No quiero decir prohibirla, sino limitarla, ya que si se le quitan recursos (en este caso humanos) es evidente que se limita seriamente la capacidad de cubrir y contrastar informaciones que puedan afectar a la información y convivencia en la ciudad.
Me viene a la memoria una rueda de prensa, allá por los años 60, de un ministro del franquismo, no recuerdo bien si fue Alberto Martín Artajo o Jesús Romeo Gorría, en la que el ministro iba desgranando todos los logros del régimen; acabamos de inaugurar tal cosa; hemos empezado tal otra, y un largo etc. A lo cual un joven periodista le iba diciendo, si excelencia, pero aquello solo se empezó, lo otro está por empezar, lo demás allá solo está la primera piedra. El ministro harto de intromisiones le espetó “joven, usted más leer y menos viajar”. Le quiso decir que debía atender más a la información oficial y no fijarse en la evidencia. No quisiera pensar que el equipo de gobierno vaya en esa dirección, pero a la vista de las actuaciones, me temo lo peor.
Cuando, estando en el poder, el mensaje no gusta hay un truco que no falla nunca para evitarlo y no es otro que estudiar detenidamente el contenido y hacer las cosas bien, o al menos mejor. Pero, si por el contrario, se opta por acallar o limitar al mensajero, vamos mal, ¡pero que muy mal!
Yo debo decir que después de varios años (creo que unos 10) acudiendo semanalmente a las tertulias de Radio Rubí, siempre me he sentido con total libertad para, dentro del orden que los modales establecen, poder expresarme con total libertad, sin que nadie, ¡¡absolutamente nadie!! haya intentado desviar mis opiniones. Estoy profundamente agradecido a los responsables de la emisora por que hayan contado conmigo.
Radio Rubí debe seguir siendo la radio de las TRES PES, Pública, Plural y Profesional. Yo he oído entrevistas a personajes como José Mª. Fernández Seijo o Santiago Vidal que podían perfectamente haber sido firmadas por cualquier periodista de alguna emisora de ámbito nacional
Y, ya para terminar, recordar a toda la oposición que el Código penal establece en determinadas situaciones la figura del cooperador necesario. Así que “póngase las pilas y al tajo”.
