El ocaso del gobierno del PSC con el apoyo del PP y Ciutadans

Opinió
El ocaso del gobierno del PSC con el apoyo del PP y Ciutadans

Después de año y medio de mandato, ya podemos constatar que nos encontramos ante el peor gobierno de la democracia desde el año 1979 y, por extensión, con su peor alcaldesa.

No nos sorprende en absoluto por la trayectoria fratricida de la corporación del PSC de Rubí que representa en su máximo esplendor la Sra. Martínez: cuando alguien ha sembrado de cadáveres políticos su trayectoria política con los que eran compañeros de partido, no es de sorprender que ante un partido roto, se pierda talento, se pierdan apoyos en el camino hasta llegar a los 6 concejales (en 2007 el PSC obtuvo 12 concejales a apenas unos votos de los 13) y que además esté dispuesta a lo que sea para mantenerse en la alcaldía, sin importar la ética, ni la moral, ni los principios, ni la ciudadanía, ni el municipio, sólo importando una egolatría sin límites. Y aquí es donde nos encontramos con un hecho nunca visto en Rubí: ante el temor a una moción de censura, una vez dilapidado el apoyo, el voto de confianza y el aval de 20 de 25 concejales del pleno municipal que apoyaron los presupuestos de 2016, la Sra. Martínez incorpora a un tránsfuga a su gobierno, cambiando sus condiciones económicas, y resultando una relación de mayorías distintas en el pleno municipal.

No hay género de dudas, pese al cinismo de la Sra. Martínez, la Sra. Mas y otros miembros del séquito Martinecista, de que estamos tratando un caso de transfuguismo de manual, tal como lo define el pacto antitransfuguismo firmado por el Partido Socialista y los grandes partidos. Un concejal, sin el acuerdo de su grupo municipal, y por extensión, sin la autorización de la organización por la que se presentó a las elecciones, pasa a formar parte del gobierno socialista de Rubí, repito, rompiendo la relación de mayorías del pleno municipal. Y lo sorprendente es que esto se hace con el apoyo de un Partido Popular que, hasta hace muy poco, acusaba en la radio municipal al PSC de no tener modelo de ciudad: falta saber el precio desconocido que pagará el PSC por el apoyo del Partido Popular, puesto que hasta ahora, excluyendo el acto institucional de apenas 20 minutos para conmemorar la Constitución de 1978, el resto de mociones del Partido Popular han quedado en el cajón. Por cierto, como casi todas las mociones aprobadas en el pleno municipal con el apoyo del PSC. El caso de Ciutadans es otra cuestión que no merece comentario alguno, después de una campaña electoral en la que su lema era “Rubí pide cambio”.

Mientras tanto, la gestión política del municipio continúa basándose en la improvisación, en presupuestos mal proyectados y peor gestionados, en superávits que no redundan en proyectos sólidos para la ciudad, en una plantilla que se siente en gran parte maltratada, en una falta de mantenimiento de la ciudad que hace tiempo cayó en la decadencia, en una falta de modelo de ciudad evidente, en la ausencia de una organización racional del espacio público, en la falta de transparencia, en el clientelismo, en la ausencia real de participación ciudadana: el proyecto del PSC está agotado hace mucho tiempo y la situación actual ha llegado al límite de lo admisible. Lo peor de todo es que los ciudadanos de Rubí sufriremos cuatro años más perdidos para el municipio en todo el mandato.

Ante ello, Veïns per Rubí ha presentado mociones para apostar inequívocamente por la transparencia en la gestión de nuestro Ayuntamiento, con el voto en contra del PSC en algunos casos. Además hemos conseguido que se aprueben propuestas de mejora de espacios públicos, de mantenimiento de la riera, de mejora de la gestión para suprimir espacios alquilados por el Ayuntamiento a terceros y trasladarlos a inmuebles públicos, así como impulsar la retirada de las líneas eléctricas que pasan por el núcleo urbano de nuestra ciudad, entre otras propuestas. Desgraciadamente, la mayoría de propuestas siguen en el cajón de este gobierno.

De todos modos, seguiremos en nuestra apuesta clara por la transparencia, la gestión eficiente y la participación ciudadana.