Y nosotros, ¿què?

Opinió
Y nosotros, ¿què?

Estamos más que acostumbrados a ver diariamente en los telediarios, periódicos y otros medios de comunicación, casos de pequeños empresarios que con la crisis han perdido sus negocios, empresas que han quebrado, familias sin los medios suficientes para la mera supervivencia, desalojos incomprensibles… pero hay un pequeño sector en el que apenas prestamos atención: los jóvenes. ¿qué pasa con nosotros? ¿quién nos tiene en cuenta? ¿en qué modo nos afecta la crisis? ¿de qué ayudas disponemos?

La mayoría de la sociedad considerará que un menor de 25 años, por ejemplo, no debería notar los efectos de la susodicha crisis, ya que carece de cargas familiares o económicas (de forma general) o problemas suficientemente importantes como para verse afectados por ella. Luego estamos aquellos que no llegamos a esa edad, pero que debemos llevar el peso de un alquiler con sus respectivas facturas, compras y  contratiempos; continuar con unos estudios superiores que a duras penas podemos optar por sus elevados precios, trabajar para poder mantenernos y continuar con aquellos demás factores que rodean nuestra vida (familia, amigos, parejas…). Muchos hemos llegado a encontrarnos en la situación de no tener derecho a ningún tipo de prestación económica, aun cumpliendo prácticamente todos aquellos requisitos que se reclaman, porque siempre hay un “pequeño pero” al que no acabas de llegar. Por no adentrarnos más en el hecho que la prestación económica que se te atribuya finalmente sea aquella que te corresponda legalmente por tiempo trabajado, pero claro, tal y como estamos, no podemos rechazar un contrato laboral por el mero hecho de no cotizar la mitad de las horas. No, no podemos, pero deberíamos, porque es nuestro dinero, nuestro trabajo y sobre todo, nuestro derecho. Nos tienen menos en cuenta a la hora de vernos capaces de desarrollar según que tareas, supuestamente nuestra juventud nos resta credibilidad para con los demás, nos rechazan en empleos por falta de experiencia sin comprobar nuestra capacidad para realizarlos… Pero no, de cara a la galería, “los jóvenes no queremos trabajar”.

Por lo referente a los estudios nos encontramos con la misma situación. Escuchamos constantemente que somos uno de los países europeos con mayor fracaso escolar, pero no ponemos énfasis en solventar dicho problema. Los elevados precios de las universidades, de los másters, la complejidad de solicitar (y sobre todo conceder) una beca estudiantil… No encontramos ningún tipo de facilidad para poder estudiar y formarnos para afrontar la sociedad en la que a día de hoy nos movemos. Es decir, tenemos que ser el futuro de este país, debemos venir a solucionar los problemas que nos estén dejando, pero cuidado, eso lo debemos hacer nosotros, solos, sin ayudas ni facilidades, sin empatías, sin enseñarnos, sin entendernos…

Es por todo esto que a veces deberíamos mirar un poco más allá, ya que ahora todo supone un problema, tanto si eres NI-NI como si eres SI-SI; y lo que no es normal es que sea más fácil ser lo primero que lo segundo, porque deberíamos fomentar que la juventud de nuestra sociedad pueda tenerlo un poco más fácil, y que por mucha crisis que tengamos que padecer, por lo menos podamos sacar algo de provecho de ella. Yo soy joven, estudio, trabajo, llevo mi casa y me encargo de mis perros. Como yo hay miles de jóvenes más en España, y en peores situaciones incluso, y lo único que queremos es que se nos tenga en cuenta, que se nos ayude, que se nos enseñe y sobre todo… que se nos entienda.